sábado, 5 de septiembre de 2009

Agresividad en Perros por Falta de Comunicación

Agresividad en Perros por Falta de Comunicación


Algunos perros saben lo que quieren y pueden ponerse muy agresivos para conseguirlo. Pueden saltar sobre sus amos para reclamar la atención, afianzarse ciertos puntos de la casa y no moverse por nada del mundo o insistir en jugar o en que se les acaricie y no aceptar un no por respuesta. En esencia, lo que quieren es mandar.

Pero la agresión puede asumir formas más serias. No es extraño que los perros gruñan o refunfuñen -e incluso muerdan- para conseguir lo que quieren. Este tipo de agresión nunca desaparece por sí solo. De hecho, es el problema de comportamiento más frecuente que impulsa a las personas a acudir a expertos en conducta animal y adiestradores en busca de ayuda.

La agresión es un problema complejo, porque puede tener muchas causas. Algunos perros simplemente poseen una personalidad dominante y, aunque nunca den señales de agresión real, siempre hacen las cosas a su modo. Otros perros, en cambio, pueden ser inseguros o estar enfadados y acabar gruñendo o mordiendo.

Para conocer la personalidad de su perro, observe cómo manifiesta sus tendencias agresivas o dominantes. He aquí un resumen de lo que suelen significar las señales caninas.

■Eh, háblame: Es bastante común que los perros den empujoncitos a sus amos para reclamar la atención. “Este tipo de comportamiento no suele ser un problema, siempre que el perro no se muestre impositivo en otras circunstancias”, dice Pat Miller, adiestradora de Salinas, California.
■Quiero el control: Los perros que suelen empujar a las personas, juegan de modo agresivo, aprovechan cualquier oportunidad para subirse al mobiliario o se niegan a moverse cuando sus amos intentan sortearlos para pasar, manifiestan problemas más serios de agresividad. Quieren asumir el control y van tomando ligeras ventajas. A menos que los detenga rápidamente, intentarán dominar la situación y se volverán más impositivos y difíciles.
Dado que los mordiscos, gruñidos y otras formas de agresión pueden ser peligrosos, no sólo para usted, sino para otras personas, es recomendable que acuda a un adiestrador en busca de consejo. Los principios básicos para “rebajar” a un perro y hacerlo más cooperador tienen fácil aplicación.

Por ejemplo, practique juegos de cooperación, como lanzarle una pelota o salir de paseo. Jugar a tirar de una cuerda crea cierta competición, lo cual sólo refuerza el deseo de su perro de convertirse en el número uno.

El territorio y las posesiones son muy importantes para los perros, motivo por el cual el comportamiento agresivo suele implicar invadir ciertos muebles y negarse a moverse. Si su perro muestra signos de agresividad, manténgalo lejos del mobiliario en todo momento. Los perros conciben los muebles como un lugar “de poder” y mantenerlos a raya les hará entender que su posición en la familia está subordinada a la suya.

Las puertas de entrada son otra posesión territorial: asegúrese de que su perro siempre sale después que usted. “Nunca deje que su perro se estire ante la puerta de entrada o unas escaleras”, aconseja Robin Kovary, director de la American Dog Trainers Network de Nueva York. Es su perro el que debe cederle el paso sin problemas, no al contrario.

Dar largos paseos con su perro y practicar ejercicios de obediencia son modos excelentes de controlar la agresividad. Con ello estrecha el vínculo que los une y refuerza su papel como líder. “Además, su perro se cansará y es difícil que un perro cansado se muestre agresivo”, dice Kovary.

Haga saber a su perro que la comida no es gratis, que depende de él obtener su atención. No le dé nada –ni comida, ni mimos ni nada- a menos que él haga algo por usted primero. Hágale sentarse antes de salir o practique otras órdenes antes de dejarle la comida en el suelo.

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